El Juego del Calamar, ¿lo hemos visto ya antes?

El fenómeno del momento en Netflix es la serie surcoreana El Juego del Calamar, que por lo que parece está batiendo récords de audiencia en la plataforma. El título hace referencia a un juego infantil popular en Corea del Sur, y es que de eso va la cosa: de juegos. Aunque eso sí, un tanto macabros.

Cientos de personas son seleccionadas para participar en una serie de juegos, en principio infantiles, pero en los que fallar puede costarte la vida. La recompensa es una suculenta cantidad de dinero, lo que sin duda es el incentivo para estos participantes, todos ellos con serios problemas económicos.

En este sentido, la serie creada por Hwang Dong-hyuk hace una crítica social contraponiendo los apuros vitales que sufren las clases más bajas, contra los sádicos caprichos de las clases más altas que lo tienen todo y no tienen más necesidad que encontrar una nueva forma de matar el aburrimiento.

Aunque bien intencionado, este enfoque no es más que una versión simplona de la lucha de clases que hemos visto en otras películas surcoreanas de la mano de autores como Bong Joon-ho, cuyo ejemplo más reciente y exitoso es la estupenda Parásitos (2019). Lo que sí parece obvio es la preocupación de los cineastas de Corea del Sur por las desigualdades que genera el capitalismo en su país.

El Juego del Calamar es una serie de contrastes, lo cual explota de forma bastante interesante. Además del mencionado conflicto de clase, el verdadero morbo está en la contraposición entre los juegos infantiles, en apariencia inocuos, y la cruel violencia que se genera en torno a ellos.

Esta premisa de personas que, de alguna manera, son obligadas a participar en unos juegos mortales bebe de muchas películas y series anteriores. Desde Perseguido (1987), protagonizada por Arnold Schwarzenegger sobre una historia de Stephen King; hasta la japonesa Battle Royale (2000), que quizá sea el referente más directo. O más recientemente hemos podido ver también en Netflix Alice in Borderland, una serie similar en la que los protagonistas tienen que pasar por diferentes juegos para sobrevivir.

En resumen, a pesar del éxito que está teniendo El Juego del Calamar en el público, lo cierto es que no es nada original. Y sin embargo, son las escenas de los juegos, aquellas en las que la serie se ciñe más a la esencia del subgénero al que pertenece, las que resultan más interesantes y entretenidas. No solo por la violencia, la sangre y la muerte, sino por que es en ellas donde se profundiza en muchos de los personajes, mostrándonos cómo son realmente cuando se enfrentan a situaciones límite.

En el lado opuesto, las escenas más sociales caen en el melodrama fácil, son más obvias, aportan poco y rompen el ritmo de la narración. En los primeros episodios de la serie es cuando más se dan este tipo de escenas. Es entendible como presentación del contexto, pero aún así están alargadas de más. Pero cuando vuelven a ello más adelante, o en la parte final, es cuando más se evidencia que se trata de la parte más floja del relato.

La estética absurdamente pop de El Juego del Calamar, con colores primarios y llamativos, da la sensación de estar en un videojuego, donde realmente lo que está ocurriendo no es de verdad. Algo que entiendo que es buscado conscientemente y puede ser incluso un acierto, porque al final es de lo que se trata. En ese sentido me recuerda a la estética de La Casa de Papel, con los monos rojos y las máscaras de Dalí. Aquí son máscaras con las formas geométricas básicas de PlayStation, pero la influencia de la serie española es evidente.

El Juego del Calamar es una serie de un subgénero que se queda a medio camino de todo. La crítica social es superficial y burda; y aunque la parte de los juegos es entretenida, queda lastrada por una falta de ritmo evidente a la hora de incluir las partes más dramáticas. En definitiva, una propuesta que puede resultar a ratos entretenida para un público juvenil que no conozca otras versiones anteriores y más satisfactorias de la misma premisa.

El Juego del Calamar
5.6 Puntuación total
Pros
- Las partes de los juegos
- La crítica de clase
Contras
- Las partes dramáticas caen en el melodrama
- Además, rompen el ritmo trepidante de la narración
Dirección
Guion
Arte
Actuaciones

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