Día de Lluvia en Nueva York, una obra menor envuelta en polémica

Con un año de retraso por fin ha llegado a nuestra salas Día de Lluvia en Nueva York, la última película de Woody Allen. Y digo a nuestra salas porque por ejemplo en Estados Unidos no se ha estrenado.

Como sabéis la cinta viene precedida de polémica. El movimiento #MeToo y Time’s Up condenó a Allen por un tema antiguo que se desestimó en su día, pero que su hija adoptiva Dylan volvió a sacar a la luz recientemente. No voy a entrar al fondo de la cuestión porque no es este el lugar. Baste decir que por supuesto soy feminista y apoyo los movimientos antes mencionados, pero jamás estaré a favor de las acusaciones sin pruebas y la censura. Los delitos, de producirse, los deben dirimir los tribunales, lo demás es pura caza de brujas.

Por desgracia esto es lo que le ha ocurrido al genio de Brooklyn. Hasta el punto de que Amazon, la productora con la que tenía un contrato para tres películas -la primera esta Día de Lluvia en Nueva York-, lo rescindió unilateralmente y canceló el estreno y promoción del film que ya estaba rodado.

Ni qué decir tiene que Allen los demandó por incumplimiento de contrato, pero eso no evitó que la llegada a las salas de la película se retrasase un año, y ni siquiera llegase más que a unos pocos países. Por fortuna uno de ellos es España. Que además acudió al rescate de Allen a través de la productora Mediapro para que pudiera filmar su próxima película, la cual se ha estado rodando este verano en San Sebastián.

Me acabo de dar cuenta de que he dedicado la mitad del artículo al culebrón que rodea el estreno de Día de Lluvia en Nueva York, pero no a hablar de la película en sí misma. Y es que quizá las circunstancias externas sean lo más interesante que se se pueda decir de ella.

Efectivamente, Día de Lluvia en Nueva York es una comedia romántica más, del montón, sin sustancia ni tan siquiera buenos chistes, a las que por desgracia Woody Allen nos tiene acostumbrados los últimos años. Se trata de las peripecias por Nueva York de una pareja de jóvenes los cuales, cada uno por su lado, realizan un periplo entre patético y simpático, pero en cualquier caso nunca sorprendente ni especialmente divertido.

Allen vuelve a lugares comunes reciclando ideas y personajes ya antes reciclados cien veces. Me irrita especialmente el personaje de Ashleigh Enright (Elle Fanning), el cual es el prototipo de niña tonta y paleta que ya hemos visto antes en otras películas del director neoyorquino. Resulta demasiado paródico -y machista- para que sea creíble, y demuestra la crueldad con la que Allen retrata a lo que él considera ‘paletos’ en contraposición a los sofisticados habitantes de Nueva York -esto sí resulta un poco divertido, no lo voy a negar-.

La réplica a Ashleigh se la da su novio Gatsby Welles (Timothée Chalamet), un pijo neoyorquino que como siempre no es ni más ni menos que el alter ego del propio Woody Allen. Chalamet es lo mejor de la película. Es un actor con mucho futuro desde que despuntara por la puerta grande en la estupenda Call Me By Your Name.

El problema es que le ocurre lo mismo que a todos los actores que se ponen en manos de Allen para hacer un papel que debería haber hecho el propio Woody si tuviese la edad adecuada. A saber, que resulta sobre actuado y fuera de lugar. Como le ocurrió a Kenneth Branagh en Celebrity o, más recientemente, a Joaquin Phoenix en Irrational Man.

Además, desfilan por la pantalla una serie de actores y actrices de renombre como Jude Law, Selena Gomez, Liev Schreiber, Diego Luna o Rebecca Hall. Sus papeles son de la extensión justa para que no puedan considerarse estrictamente cameos, pero no son más que eso: apariciones estelares para darle empaque a la película, y poco más. Algo, por otra parte, muy habitual en el cine de Allen.

Por medio de los dos protagonistas de Día de Lluvia en Nueva York, el director nos hace un recorrido por una ciudad glamurosa y nostálgica que seguramente solo exista en su imaginación. Pero quizá sea parte de la gracia, porque en el fondo se trata de una fábula un tanto optimista. Digamos que ese idealismo le pega a lo que está contando.

A pesar del flojo guion, Woody Allen no ha perdido el pulso como director y consigue que la película fluya con un buen ritmo y nunca aburra. Y es que el que tuvo retuvo. En esta ocasión Allen recurre muchas veces a largos planos secuencia con extensos diálogos que exigen mucho de los actores y actrices.

También es de rigor mencionar la estupenda fotografía a cargo de Vittorio Storaro, uno de los grandes en los años 70 y 80 y que ha trabajado con Woody Allen en sus últimas películas desde Café Society. En esta ocasión no alcanza los niveles a los que llegó en Wonder Wheel, pero hace un excelente trabajo retratando esa idílica lluviosa ciudad de Nueva York.

Día de Lluvia en Nueva York es ni más ni menos que los que cabría esperar de Woody Allen a estas alturas: una obra menor, con buenos actores y buena factura, pero que solo resultará simpática a los fans más acérrimos. Como yo.

<<Woody Allen: Wonder Wheel

Día de Lluvia en Nueva York
5.8 Puntuación total
Pros
- Buen ritmo narrativo
. La fotografía
Contras
- Más de lo mismo con menos gracia
Dirección
Guion
Arte
Actuaciones

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