Crítica de “Tarde Para la Ira”, el debut en la dirección de Raúl Arévalo

Tarde Para la Ira” (2016) se estrenó en las salas de cine el pasado viernes 9 de septiembre. Se trata de un thriller de violencia y venganza que supone el debut en la dirección del actor español Raúl Arévalo. A Arévalo lo conoceréis de su aparición en un buen puñado de películas del cine patrio, pero especialmente en su papel protagonista en la estupendísima “La Isla Mínima” (2014).

“Tarde Para la Ira” no solo es un buen thriller, sino que como debut es estupendo. Si Raúl Arévalo sigue por esta senda sin duda que se convertirá en uno de los directores de cine español a tener muy en cuenta. Hace falta que se hagan este tipo de películas en España y realizadores capaces de llevarlas a buen puerto. Así que su mera existencia ya es una buena noticia.

Claro que, aún así, la película está lejos de ser perfecta. He leído por ahí que comparaban a Arévalo con Clint Eastwood, Tarantino o incluso con Sam Peckimpack. Bueno, bueno, ni en broma. A ver, “Tarde Para la Ira” es un muy buen debut, pero sus problemas -que no son pocos- son igualmente muy evidentes.

El guion, que también firma el propio Raúl Arévalo junto a David Pulido, es bastante sencillo, no contiene subtramas y los personajes son bastante esquemáticos -a pesar de que algunos digan por ahí que están muy bien construidos-. “Tarde Para la Ira” va directa al grano, lo que no es en absoluto algo negativo de por sí; pero se echa en falta una mayor profundidad para que te deje algo de poso y no la olvides inmediatamente una vez vista. Una profundidad que por ejemplo sí que tiene “La Isla Mínima”.

Pero además la película de Raúl Arévalo tiene varios fallos que la alejan de ser redonda. Por ejemplo la previsibilidad de la trampa que incluye el guion, o la relación entre José (Antonio de la Torre) y Ana (Ruth Díaz) que es algo precipitada y, por lo tanto, poco creíble. Además hay momentos -especialmente hacia el final- que no están del todo bien resueltos y que -si me permitís el atrevimiento- yo haría de otra manera.

También encontramos alguna escena impactante de un nivel poco habitual en el cine español, como el excelente plano secuencia del prólogo. Una lástima que esa tensión no se mantenga y que el resto de la película, en concreto el final, no esté a la misma altura.

Más allá de eso la dirección de Arévalo es interesante, con una cámara en mano un tanto nerviosa -que recuerda un poco al Woody Allen de los 80- y unos primerísimos primeros planos que hacen el relato bastante claustrofóbico.

El auténtico problema de “Tarde Para la Ira” es que a ratos se me hizo un poco larga y pesada,  y eso que dura apenas hora y media. Ahí es donde se nota que Arévalo es novato y le falta experiencia para dotar a la película de un pulso y una tensión que no decaiga y te lleve in crescendo hacia un clímax que merezca la pena.

En cuanto a los actores Antonio de la Torre, Luis Callejo y Ruth Díaz solo puedo decir que están correctos, pero sin destacar especialmente. La cara de Póker, o mejor dicho de Mus, de Antonio de la Torre durante toda la película más que hacer un papelón, lo que resulta es un pelín cargante.

En cualquier caso insisto en que se trata de un buen thriller. Si he resaltado sus defectos, que los tiene, no es porque sea mala, sino porque va en la buena dirección aunque esté un poco desperdiciada. Aún así no cabe duda que como debút es excelente y de que se trata de un thriller por encima de la media a la que nos tiene acostumbrado el cine español.

Si tenéis pensado ir al cine estos días os la recomiendo. Y tomad nota de Raúl Arévalo para seguirlo de cerca a partir de ahora en su nueva faceta como director.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¡Suscríbete!

Ayúdame a potenciar el blog recibiendo un resumen semanal de las entradas, y además así no te perderás nada. ;)
 
* Este campo es obligatorio * Correo inválido
Holler Box