Y el Oscar a la película más sobrevalorada es para… ¡La La Land!

Y el Oscar a la película más sobrevalorada es para… ¡La La Land!

Por fin he visto La La Land -titulada en España “La Ciudad de las Estrellas“-, el musical del que tanto se está hablando estos días. Como seguro que sabréis, arrasó en los Globos de Oro batiendo un récord de galardones y todo apunta a que en los premios Oscar de este año ocurrirá otro tanto a tenor de la cantidad de nominaciones que ha recibido.

Además está dirigida por Damien Chazelle, que también firma el guion -del que ya hablaremos-; un realizador que ya nos sorprendió el año pasado con la estupenda Whiplash (2014). Todo esto lleva a cualquiera a tener las expectativas muy altas. Aún así yo fui a verla con cierto reparo, no sé, cierta intuición o sexto sentido que a uno le va apareciendo con la experiencia. Pues bien, a pesar de ir al cine con reservas nada me hacía esperar el desastre que realmente es.

El principal problema de La La Land es que se trata de un musical con canciones mediocres. Eso es imperdonable. Los grandes musicales se recuerdan no porque tuvieran grandes historias o grandes medios, sino porque las canciones son inolvidables. Es el caso de películas repletas de temazos como Cantando Bajo la Lluvia (1952), Grease (1978) o, incluso en otro tipo de cine, Bailar en la Oscuridad (2000) con la banda sonora a cargo de Björk.

La La Land tiene un par de temas que están bien, y un montón de relleno muy, muy flojos, con muy poco fuste. Además es un musical bastante desequilibrado con respecto a la distribución de los números musicales y la acción dramática. Hasta el punto de que a veces te olvidas que estás viendo un musical, y eso no debería pasar cuando lo que se está haciendo es una película de género.

No todo es malo en lo que al musical respecta. Técnicamente se nota que hay un despliegue considerable en los números musicales. Las coreografías son sin duda estupendas, y las escenas con gran cantidad de bailarines son espectaculares. Y por supuesto el vestuario y la escenografía están a la altura de lo que se espera de una superproducción. Aunque desde luego nada de eso es suficiente.

Bien, ya está claro nos enfrentamos a un musical mediocre, pero por lo menos esperamos una historia interesante que lo mantenga a flote. Pues no. Nada de eso. A quienes no la hayáis visto aún ahora os voy a hacer un spoiler, pero no os preocupéis, que no pasa nada. Ahí va: ya conocéis toda la trama de La La Land antes de verla.

La trama es un puro topicazo, previsible y ñoño hasta decir basta. El guion es realmente malo. Detrás de todos los fuegos de artificio y la parafernalia del musical se esconde un relato superficial, manido, tontorrón, cursi, forzadamente melodramático en algún momento -el final es horrible- y, por supuesto, machista. De lo peor que he visto en mucho tiempo.

De la pareja protagonista no voy a decir mucho. Correctos como bailarines y cantantes, y poco más. Ryan Gosling no me dice ni transmite nada ni con su personaje ni con su actuación. Mejor está Emma Stone, la cual gracias a que su rol, es una aspirante a actriz, puede desarrollar algún registro más, y lo hace bien.

Hay cosas buenas en la dirección. Chazelle es un buen director, meticuloso y muy enfocado a los detalles, eso se nota. Los planos están muy pensados y muy trabajados. Hay en La La Land una recurrencia a la hora de utilizar los recursos de cámara que dota a la película de cierta aura. Me refiero a planos similares que se van repitiendo en situaciones parecidas que le ocurren a cada personaje. Ese tipo de detalles son muy de mi gusto.

Sin embargo nada salva el conjunto. La La Land tiene un ritmo flojo y la película se hace larga. Y sí, es pelín aburrida. Y eso es culpa de la dirección. Chazelle, que tan genialmente nos mantuvo pegados al asiento en Whiplash, aquí nos hace bostezar. También abusa de recursos hasta decir basta, consiguiendo, a base de repetirlos, que pierdan toda su magia.

Estoy pensando en la cantidad de veces -una y otra y otra más, y otra…- que baja las luces de la escena para aislar al personaje con la única iluminación de un solo foco. Un recurso clásico que aquí pega mucho y queda muy bien, pero que es como todo: si abusas de él cansa, aburre y pierde el efecto dramático.

Es una pena que un director tan prometedor como Damien Chazelle pinche de esta forma en La La Land, tanto en el guion como en la dirección. Aunque más triste aún es que se le premie por ello, porque eso lo que consigue es animar a él y a otros realizadores a seguir haciendo bodrios similares.

Entonces, te preguntarás amable lector, ¿por qué La La Land tiene tantos premios y nominaciones si es tan mala? Bueno, igual mala del todo no es, pero sí desde luego muy floja. La cuestión es que toda la película se resume en que es una mera excusa para hacer un homenaje al cine musical de los años dorados de Hollywood. Todo lo demás, la historia, los personajes, las actuaciones y hasta la música, son secundarios.

Lo único que importa aquí es que queden bien claritas todas las referencias a otros musicales clásicos. Y hay cantidad. Cuando la vi seguro que no las pillé todas, pero las principales son más que evidentes. Una de las películas fundamentales en las que se basa es desde luego Cantando Bajo la Lluvia; luego están las del rollo West Side Story y Grease; y por supuesto todo el cine de Fred Astaire y Ginger Rogers -los números en los que bailan solos los dos protagonistas están claramente basados en ellos-.

Como buen cinéfilo que soy me gustan todas esas referencias/homenajes, desde luego. Pero para mí eso no es ni de lejos suficiente para considerarla una buena película si no me da algo más, como por ejemplo una historia decente. En cambio en Hollywood están encantados. Una película que se desarrolla en Hollywood, que habla de conseguir tus sueños en Hollywood y que homenajea al cine de Hollywood. ¿Cómo no la va a premiar Hollywood?

Esa es la única razón de que esté siendo tan cacareada. Pero me temo que la mayoría del público, especialmente quienes se desprendan de la anestesia del bombardeo publicitario, va a salir bastante decepcionado y aburrido del cine. Aunque luego no lo digan en voz alta por el qué dirán. Que se supone que es una obra maestra y si dices que no te ha gustado igual quedas de panoli.

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