Orange Is The New Black no es para tanto

He estado viendo Orange Is The New Black por las buenas críticas que ha recibido esta serie de Netflix, pero la verdad es que no sé qué le han visto. Técnicamente está bien hecha y se deja ver, no es mala; pero vamos, no se me ocurre ningún motivo para recomendarla.

La premisa es prometedora: Piper Chapman, una niña bien con su vida hecha y su novio a punto de casarse, entra en una cárcel de mínima seguridad por un delito anterior de tráfico de drogas. El choque entre los dos mundos y la adaptación de Piper a las normas de la prisión son el conflicto dramático que vertebra la primera temporada. A lo que hay que sumarle el pasado lésbico de la protagonista, lo que da juego en una cárcel de mujeres donde el lesbianismo es habitual.

Esto que podría dar para una gran serie lo cierto es que se desploma pronto dando lugar a una sucesión de capítulos a veces sin ton ni son y, desde luego, cada vez con menor interés. No hay comedia -aunque algunos se empeñen en calificarla como tal-, y el que se desarrolle en una prisión de mínima seguridad que más parece un colegio mayor tampoco ayuda precisamente a que haya drama.

Orange Is The New Black es una serie coral, con multitud de personajes, la mayoría femeninos, cada una con su historia que la serie va desgranando a modo de flashbacks. Sí, exactamente igual que en Perdidos o Prision Break. Lo lógico sería pensar que conforme avanza la serie iremos profundizando en el conocimiento de los personajes, pero lo cierto es que resultan todos bastante planos, algo que los guionistas no consiguen salvar ni aún contándonos sus historias pasadas.

La serie es tan coral que a partir de la segunda temporada la trama de Piper Chapman se diluye entre las otras como una más. Esto sí que es original y podríamos decir que hasta realista. Pero desde el punto de vista dramático hace que se pierda el interés de lo que está ocurriendo. Los episodios se suceden con pocos avances sustanciales y pasas de una temporada a otra sin saber hacia dónde va la serie.

Llega un momento en Orange Is The New Black que uno se pregunta cuál es el motivo para ver el siguiente capítulo. Es cierto que pasan cosas, y entre las horas y horas que forman una temporada hay momentos interesantes y algún giro curioso. Pero no existe un arco argumental que seguir, que le dé pistas al espectador de que la trama va a alguna parte,  y la mayoría de las situaciones son, como mínimo, poco realistas.

De lejos lo mejor de la serie es el tema de la cabecera “You’ve Got Time, compuesto e interpretado por mi adorada Regina Spektor, que es un temazo. Aquí os lo dejo para que lo disfrutéis.

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