La Habitación: un sobrevalorado telefilm

La Habitación: un sobrevalorado telefilm

Cuando vi La Habitación (Room) esperaba ver otra cosa. Eso no es ni bueno ni malo de por sí, simplemente me esperaba otro tipo de película. Lo que me encontré fue una propuesta tan original como desacertada. Se trata de una película tan fallida que no alcanzo a entender las buenísimas críticas que está teniendo, las altas puntuaciones en páginas de cine y la nominaciones a los Oscars de mejor película y mejor director.

La Habitación relata la historia de Joy y Jack, una joven mujer y su hijo de cinco años encerrados en una habitación que es todo su mundo. Cómo sobrellevar la angustia del secuestro en un espacio tan reducido y con un niño tan pequeño es la prometedora premisa de la película. Sin embargo La Habitación no se queda ahí y va más allá de este argumento, que en mi opinión sería más que suficiente para hacer una buena película; e intenta abarcar más de lo que puede.

A Lenny Abrahamson, el director, le falta un foco claro: centrarse en lo que quiere contar y contarlo bien. En cambio se queda a medio camino entre todo y nada. Y lo que en última instancia nos quiere relatar es tan obvio que se agota inmediatamente, y a partir de ahí solo queda desinterés en el espectador.

Los defensores de esta película lo harán por sus protagonistas, que son su único punto fuerte; y, en última instancia, quienes marcan la diferencia. Es gracias a ellos, y solo a ellos, que La Habitación está un punto por encima de la categoría de telefilm.

Brie Larson en el papel de la joven madre Joy hace un gran trabajo. Su actuación le ha supuesto ya llevarse el Globo de Oro y el premio BAFTA a la mejor actriz, y la nominación a los Oscars en la misma categoría, con muchas probabilidades de llevárselo.

El niño Jack está encarnado por Jacob Tremblay, toda una revelación. Es muy difícil encontrar actores infantiles que estén a la altura interpretativa de una gran producción, y menos en papeles tan dramáticos como el de Jack en La Habitación. Tremblay pasa la prueba con nota y, en cierta manera, salva la película de la catástrofe total.

En el apartado técnico tampoco destaca especialmente. Lo mejor son los movimientos de cámara en el espacio tan pequeño de la habitación, que están muy bien trabajados. Pero aparte de eso ni la fotografía, ni la escenografía ni nada se diferencia de una producción rutinaria de un telefilm. Como ya he dicho otras veces, a mí estas cuestiones me importan menos: siempre prefiero el contenido al continente. Pero en el caso de La Habitación ambos están a la par, en el peor sentido.

Creo que en La Habitación existe el germen de una buena película que se ha desperdiciado completamente, no sé si en aras de la originalidad o de abarcar más de lo que se puede. Una lástima. La recomendaría para la parrilla de Antena 3 en la sobremesa.

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