La chica danesa: correcto melodrama un tanto obvio

La Chica Danesa es una película basada en hechos reales que cuenta la historia de Einar Wegener -posteriormente Lili Elbe-, la primera persona transexual que se conoce por haberse sometido a operaciones de cambio de sexo, y de su mujer Gerda. Ambas eran pintoras y, según se cuenta, fue cuando Einar tuvo que sustituir a la modelo que posaba para su esposa poniéndose su ropa cuando empezó a vestir de mujer.

Al parecer la pareja fue bastante notoria en su época y, desde luego, la historia da bastante de sí. Sin embargo en La Chica Danesa nos encontramos una versión descafeinada que no sé hasta qué punto se asemeja a la realidad. A priori, desde el punto de vista cinematográfico, eso no tendría por qué ser un inconveniente si no fuera por el hecho de que la película no acaba de enganchar ni emocionar.

Dirigida por Tom Hooper, especializado en películas de época y/o históricas como las correctas Los Miserables (2012) o El Discurso del Rey (2012), o la miniserie para televisión sobre John Adams (2008) -está sí me gustó mucho-; lo cierto es que La Chica Danesa no es más que un melodrama bastante obvio de un interés limitado.

Reconozco que Hooper hace un ejercicio de contención importante para que el melodrama no se le vaya de las manos, consiguiéndolo en buena medida, aunque no siempre. Pero aún así el desarrollo largo y previsible lastra a la película volviéndola algo tediosa en algunos pasajes.

En cualquier caso La Chica Danesa está nominada a los premios Oscars en cuatro categorías, y todas muy merecidas. Porque no todo es flojo en la película de Hooper. De hecho los puntos fuertes, que en cierto modo salvan la película, son precisamente aquellos que ha destacado la Academia de Hollywood, a saber: Mejor Actor, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Diseño de Producción y Mejor Vestuario.

El personaje de Einar Wegener/Lili Elbe está encarnado por Eddie Redmayne, quien ya ganó el Oscar al Mejor Actor el año pasado por su papel de Stephen Hawking en La teoría del todo. Sin duda tanto su carisma como actor como el papel que interpreta -tan del gusto de Hollywood- son el eje central de la película, y lo sitúan muy bien de cara a ganar la apreciada estatuilla, aunque veo difícil que lo consiga dos años consecutivos. La verdad es que está genial en La Chica Danesa, pero también tengo que decir que la omnipresencia de los mismos gestos una y otra vez pueden llegar a resultar un poco cargantes en una película que se hace un tanto larga.

La gran sorpresa es Alicia Vikander, que le da el contrapunto a Redmayne interpretando el papel de Gerda Wegener. ¡Y la verdad es que se lo come con patatas! A Vikander la habíamos visto este mismo año y casi irreconocible interpretando a la robot de Ex Machina. Pero es en La Chica Danesa donde se luce de verdad haciendo una interpretación inmensa. Lo mejor de la película. Aún no he visto muchas de las nominadas a los Oscars, pero en este momento tengo que decir que no me extrañaría nada que Alicia Vikander se lo llevara, porque sin duda se lo merece.

Por último el otro punto fuerte de La Chica Danesa es la producción en diseño, vestuario y fotografía. El director artístico hace un gran trabajo en multitud de escenarios de época que resultan espléndidos. Quizá la música sea lo que más flojea en este sentido, que puede resultar a ratos pesada.

Recomendable para ver en el sofá una tarde de domingo y para apuntar el nombre de Alicia Vikander.

Un comentario sobre “La chica danesa: correcto melodrama un tanto obvio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *