Iron Maiden vuelven a acertar con más de lo mismo

Hoy, 4 de septiembre de 2015, se publica el nuevo álbum de Iron Maiden titulado, muy en su línea, “The Book of Souls“. Os aseguro que no va a defraudar a nadie, porque es más de lo mismo, e igual de bien hecho que siempre. El secreto de los Maiden es aplicar la fórmula: los mismos tempos, los mismos riffs, los mismos bajos continuos, las mismas melodías y los mismos cambios armónicos. Y les funciona, porque nunca se equivocan.

The Book of Souls es su primer disco doble y lo cierto es que, aunque es muy largo -hora y media-, no se hace pesado. Aún así mantengo mi opinión sobre los álbumes dobles: cualquier disco doble siempre sería de mejor calidad, menos disperso y más coherente, condensado en uno solo. Y el resto de temas para las caras B y las rarezas, o reservados para un próximo disco.

En este caso a los Maiden no les queda tan mal porque en realidad no hay tantas canciones. Son más o menos las mismas que en un disco sencillo, solo que hay algunos temas realmente largos. De hecho “Empire of the Clouds“, el tema con el que cierran el segundo disco, es el más largo que han grabado nunca, con la friolera de 18 minutos de  duración.

En cuanto al estilo musical de The Book of Souls sí que notamos algunos cambios -dentro del estrechísimo margen en el que nos movemos- respecto a los discos precedentes. Este álbum es más directo, más melódico, menos complejo y menos progresivo que los anteriores “A Matter of Life and Death” y “The Final Frontier“.  Para mí esto es una buena noticia, porque no creo que acabara de cuajar el derrotero que estaban tomando.

The Book of Souls es un poco una vuelta a los orígenes, con muchas reminiscencias de los primeros tiempos, pero sin abandonar -o recuperando- el toque que le dieron Smith y Dickinson al grupo a su vuelta en el 2000 en el disco “Brave New World” -para mí el mejor desde “Seven Son of a Seven Son“-.

El tema con el que nos adelantaron la salida del álbum fue “Speed of Light“. Una canción que es claramente el single del disco, porque además es de las que menos relación tiene con el resto del conjunto. Está claro que pretendían emular los hits de los primeros tiempos. A mí me recuerda al sonido de “Killers” pero con la voz de Bruce. Reconozco que en las primeras escuchas me gustó regular, pero os aseguro que luego gana con el tiempo.

El resto del disco recuerda a ratos a “Piece of Mind“, a ratos a “Brave New Wolrd. Dos de mis discos favoritos, así que ninguna pega al sonido. Aunque a veces se parece demasiado. Temas como “The Red and the Black” o “Shadows of the Valley” parecen sacados directamente de “Brave New World“. De hecho la intro de “Shadows of the Valley” me parece casi clavada a “Out of the Silence Planet“.

Las pegas que se le pueden encontrar están cuando se salen del camino marcado. Sobre todo con las intros donde utilizan instrumentos que está claro que no controlan y, para uno que está acostumbrado a escuchar mucha música, suenan un pelín cutres. La intro de “If Eternity Should Fail“, el tema con el que abren el primer disco, no acaba de cuajar y sobraba perfectamente. O el piano en “Empire of the Clouds” -tocado por el propio Dickinson-, que no está a la altura de la calidad de los Maiden. Así como los momento en los que meten teclados. Chicos, es mejor que os dediquéis a hacer lo que sabéis hacer bien y dejéis los pianos, los sintes y las atmósferas para los profesionales.

Conclusión

Un disco muy coherente y, a pesar de ser muy largo, muy escuchable. Vuelta al sonido clásico y directo que nos encanta. Seguramente su mejor disco desde “Brave New World“. Muy recomendable. Eso sí, solo para fans incondicionales. Up the Irons!

Puedes ver la crítica del disco tema a tema que he hecho en tuits pinchando aquí.

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