Crisis In Six Scenes: la serie de televisión de Woody Allen

Crisis In Six Scenes: la serie de televisión de Woody Allen

Crisis In Six Scenes es la incursión de Woody Allen en el mundo de las series de televisión, en este caso para Amazon Studios. Lo cierto es que es casi lo único que le faltaba al genio neoyorquino, que este 2016 ha hecho doblete entregándonos dos obras con Café Society además de esta serie.

Crisis In Six Scenes, como su propio nombre indica, consta de seis capítulos de poco más de veinte minutos cada uno. Encaja así perfectamente en el concepto de sitcom. Y es exactamente lo que es, ya que, no sé si por presupuesto o por intención, la mayoría de la trama transcurre en la casa del matrimonio protagonista.

Sin embargo Crisis In Six Scenes no es una serie de televisión, no. Es una película. Una película de una duración estándar de dos horas -seis capítulos a veinte minutos cada uno dan ciento veinte minutos-. Convenientemente estructurada para poder ser dividida en capítulos.

Da la impresión de que Woody Allen no se ha esforzado y lo que ha hecho es seguir el mismo método de trabajo que usa para sus películas y lo ha ajustado luego a los episodios. Si habéis visto algún guion también sabréis que está subdivido en partes, así que esta adaptación del cine al formato televisivo no le costaría demasiado trabajo.

Crisis In Six Scenes está ambientada en Estados Unidos en los años 60. Un matrimonio de clase media, Woody Allen y Elanie May, ve su vida trastocada cuando llega a su casa una inesperada invitada, Miley Cyrus. Cyrus hace el papel de una revolucionaria perseguida por la policía, lo que confronta con el -en principio- conservador matrimonio. Quienes conocéis a Woody Allen os podéis imaginar la cantidad de chistes y pullas que el director neoyorquino puede sacar de esa situación sobre el comunismo, la revolución y la sociedad norteamericana.

Pero los chistes van más allá. Sidney J. Munsinger -el personaje encarnado por Woody Allen- está preparando una serie de televisión. Obviamente Allen introduce ese elemento para ironizar sobre sí mismo a lo largo de varios momentos en la serie. Sidney además es un escritor frustrado. No es casualidad la similitud entre el nombre del personaje con el del icónico escritor norteamericano J. D. Salinger. Esto está elegido por Allen con toda la intención para hacer chistes y meterse con el famoso autor de “El Guardián Entre el Centeno“.

Bien, como vemos aquí están todos los elementos que han hecho grande, divertido y genial el cine de Woody Allen. Sin embargo Crisis In Six Scenes no pasa de ser meramente simpática. A lo largo de la serie puede ser que sonrías a menudo, pero rara vez te reirás o soltarás una carcajada. Todo suena a ya visto, a refrito de ideas rescatadas de otras grandes obras de Woody, como Misterioso Asesinato en Manhattan. Eso sí, con algunos momentos de gran acierto, como el maravilloso club de lectura de Kay Munsinger.

Lo mejor de Crisis In Six Scenes es sin duda volver a ver actuar al propio Woody Allen en un papel principal. Algo que no ocurría, en lo que a sus propias películas se refiere, desde Un Final Made In Hollywood (2002). Incluso en sus películas más flojas, es la presencia de Woody Allen en pantalla con su personaje de siempre lo que las saca a flote; cuando él no está, si el guion es flojo, el desastre está garantizado. Y oigan, a pesar de sus 80 años se le ve en plena forma. Como digo, él es lo mejor de la serie.

El contrapunto morboso lo da la presencia de Miley Cyrus como la fugitiva revolucionaria. Woody Allen siempre se ha caracterizado por incorporar en sus películas a las actrices más relevantes del momento. En este caso la aparición de la siempre polémica Cyrus no es más que un golpe de efecto para llamar la atención. Ella está correcta en su papel -recordemos que tiene mucha experiencia televisiva de cuando interpretaba a Hannah Montana-, pero tampoco destaca especialmente.

Crisis In Six Scenes me da la impresión de haber sido rodada un poco de prisa y corriendo y con muy bajo presupuesto, por sus limitados escenarios y por una edición bastante simple con pocos planos y escenas muy largas. En muchos casos la mayoría del episodio se rellena con un plano fijo y mucho diálogo. Si por lo menos fueran diálogos brillantes… pero los buenos tiempos ya quedaron atrás.

En definitiva, como he dicho Crisis In Six Scenes es simpática sin ser genial, pero por lo menos te sacará más de una sonrisa. Si se ve como una serie de televisión los episodios se hacen cortos, puesto que veinte minutos no es nada. Si se ve del tirón como si fuese una película igual sí se notan más las partes de relleno y alguna que otra caída de ritmo.

Quizá la idea habría sido perfecta para una comedia ligera de noventa minutos de las suyas.

<<Woody Allen: Café Society

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