5 reflexiones sobre la victoria de Donald Trump

5 reflexiones sobre la victoria de Donald Trump

Ante la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales en los Estados Unidos unas reflexiones rápidas.

1. No es tan sorprendente.

Ya sé que está feo decirlo a toro pasado, pero a mí no me ha sorprendido tanto la derrora de Clinton y en cierto modo me lo esperaba. Las señales estaban ahí, como el aviso de personajes serios y relevantes que van desde Michael Moore –aquí su artículo donde lo advertía-, hasta Allan J. Litchman -el profesor universitario que desde hace 34 predice el resultado de las presidenciales sin equivocarse, y que esta vez vaticinaba la victoria de Trump-.

Además hay que sumarle el enorme desprestigio que tiene la figura de Hillary Clinton en Estados Unidos. Eso es algo que aquí no nos suena tanto, ya se han encargado los medios de comunicación de eso, pero es así. Precisamente los medios de comunicación españoles han hecho una campaña de comunicación a favor de Hillary tan a saco que es normal que ahora nos sorprenda tanto el resultado. Yo mismo me dejé influir y dudé de mi intuición sobre Trump por la presión mediática.

Sin embargo las encuestas estaban ahí señalando el empate técnico. Y que había una gran cantidad de voto oculto por Trump era evidente. La gente no se jacta de votar a un chalado o a un incompentente. Se callan, pero luego bien que votan. En España pasa lo mismo con Rajoy.

Yo dudé cuando vi a los medios españoles hacer encuestas en el centro de Nueva York a pie de calle donde todo el mundo hablaba a favor de Clinton y casi nadie a favor de Trump. ¿Cómo casa eso con las encuestas del empate técnico? Ahí algo chirriaba. Obviamente hacer las encuestas en Nueva York y no en los estados del centro del país, en las zonas rurales, era una información sesgada muy lejos del periodismo serio. Pero los medios de España son así.

2. Todo esto es culpa del Neoliberalismo

La ideología neoliberal imperante en el mundo, el capitalismo salvaje sin fronteras ni control, es cruel y criminal. Millones de personas sufren sus consecuencias en todo el mundo, incluidos los Estados Unidos y Europa. Alberto Garzón lo explicaba muy bien hoy mismo en este post suyo.

Ante esta situación de crisis constante neoliberal la gente trabajadora tiene dos opciones. Por un lado el camino fácil y menos reflexivo: la ultraderecha y el fascismo. Por otro la transformación real del sistema en uno justo, solidario y orientado a los fines sociales. Como ejemplos de los primeros tenemos a Le Pen en Francia o al propio Trump en EE.UU. Como ejemplo de lo segundo a Unidos Podemos en España.

En cualquier caso los partidos con discurso socialdemócrata pero políticas radicalmente liberales son los grandes perjudicados de su propia ideología y de sus propios actos. Así le ocurrió al PASOK en Grecia, al PSOE en España y, ahora, al partido Demócrata de Hillary Clinton en Estados Unidos -salvando las muchas diferencia de cada situación, entendedme-.

3. ¿3ª Guerra Mundial?

Me ha sorprendido mucho ver que esta mañana el hashtagIII Guerra Mundial” en Twitter. La mayoría de tuits venían a insinuar que con Trump, que está tan loco, vendría la guerra mundial. Eso es no entender nada. Hillary Clinton es un halcón ultraliberal al servicio de, entre otros, las compañías armamentísticas estadounidense. Hillary estuvo directamente detrás del golpe de estado y la guerra en Libia y sin duda con ella ahora se recrudecería el escenario en torno a Siria, quien sabe si llegando a la 3ª Guerra Mundial.

No, lo cierto es que con Trump como presidente de EE.UU la guerra y las intervenciones bélicas de ese país en el extranjero están más lejos de hacerse realidad que con Hillary Clinton.

4. La incetidumbre sobre Trump.

Con Clinton no había duda de lo que ocurría si ganaba: un giro a la derecha -más aún- de las políticas de Obama, una continuidad del establishment de Estados Unidos -que todo cambie para que todo siga igual- y una escalada bélica en el extranjero. Sin embargo con Trump todo es incetidumbre.

Sí, que es un ultraderechista, racista, xenófobo, homófobo y machista. Pero también es lo que llaman un outsider. Es decir, alguien que viene de fuera del sistema político hasta ahora controlado por los dos grandes partidos. De hecho para ganar las primarias Trump tuvo que enfrentarse duramente con su propio partido. No está tan controlado por el partido Republicano como lo habría estado otro candidato. Además se ha financiado él mismo gran parte de su campaña con su propio dinero, por lo que presumiblemente tendrá menos favores que devolver.

Si hacemos caso a su discurso durante la campaña la población norteamericana, especialmente las minorías y las mujeres, tienen muchos motivos para preocuparse. Aunque yo creo que bajará la tensión de su discurso una vez pasadas las elecciones, y además el sistema político norteamericano está tan encorsetado que no da mucho margen para hacer grandes cosas, ni a derecha ni a izquierda.

Aún así no podemos descartar que opte por hacer un buen puñado de locuras. Y me preocupa especialmente el cambio de política sobre Cuba que tanto había avanzado con la administración de Obama. En cualquier caso mi impresión es que su mandato será similar al de George Bush pero con menos guerras.

5. Es una oportunidad.

Al mal tiempo buena cara. Lo hecho hecho está, pero también se abre un futuro de posibilidades si se sabe leer la oportunidad y aprovecharla. Como decía, el neoliberalismo ha hecho muchísimo daño a la población estadounidense, y Hillary Clinton era la representante de esas políticas.

Como contrapeso a eso, por un lado -por el lado derecho-, surgió la figura de Donald Trump. Pero por el otro lado también apareció en el seno del partido Demócrata la candidatura de Bernie Sanders, un líder socialista. Lo nunca visto. Sanders fue derrotado en las primarias por Clinton, y ya entonces fueron muchas las voces que alertaron de que la única posibilidad de enfrentarse a Trump con éxito era Sanders y no Clinton.

Para mí esa es una lectura muy acertada. Ante el desencanto generalizado de la población estadounidense, la única forma de contrarrestar el discurso ultraderechista, racista y xenófobo de Trump es con propuestas socialistas, realistas, que le digan la verdad a la ciudadanía hacia un horizonte de justicia y solidaridad.

Quizá la victoria de Trump haga reflexionar a más de una y de uno en el partido Demócrata y dentro de cuatro años su candidatura esté encabezada por alguien como Bernie Sanders, puesto que el germen ya fue plantado por este en las anteriores primarias y ahí queda, esperando a echar raíces y florecer.

Esto es realmente complicado, lo sé. Pero también es verdad que la victoria de Trump ha tambaleado muchas cosas. No olvidemos tampoco que las consecuencias del neoliberalismo están tambaleando muchas cosas más a lo largo del mundo. La gente cada vez está más cansada de las políticas liberales y los falsos partidos socialdemócratas.

Vivimos tiempos inciertos y será fácil que caigamos hacia el lado reaccionario, como han hecho en Estados Unidos eligiendo a Trump como presidente. Pero también puede ser una oportunidad para que reaccionemos -en EE.UU. y aquí- y empecemos a cambiar las cosas a mejor.

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